viernes, 23 de noviembre de 2007

¿El eterno comodín?

Todos en algún momento hemos sufrido “esa decepción” la cual, permítanme decirles, sólo existe cuando tú así lo quieres. Y es que veamos, ¿cuándo sentimos una decepción?

"Cuando esperamos algo de alguien y eso no llega, no sucede, o lo peor; cuando
depositamos nuestra confianza en una persona y esta última la traiciona"

¿Y quien nos manda a confiar?

La respuesta es más que clara, por lo menos para mi. La vida no puede vivirse con ese fantasma de la desconfianza, al menos ese no es mi código, no se si gracias a dios o por desgracia.

Ese aviso de que sucederá
Si nos damos cuenta y observamos bien, siempre terminamos decepcionados de aquella persona que más queremos. Ahora bien, existen decepciones más que avisadas, decepciones que se presentan como una crónica de una muerte anunciada. Y es que ¿de que sirve lamentarse si ese mujeriego de quinta (del que tu ya conocías antecedentes) te engaña, convirtiéndote en una protagonista más de su lista de “mujeres engañadas”? ¡De nada! A llorar al río. Es como con la selección peruana de futbol ¿cómo podemos lamentar ese 5-0 ante Ecuador, si aún mantenemos en nuestras filas a Claudio Pizarro? Cuando lo único que sabe hacer es tildar de “gallinas” (ya quisiera él) a todo aquel que (sabiendo lo que hace y BRAVO por ellos) lo insulta y pifia cada vez que toca el balón? Es decir, vamos peruanos, seamos HONESTOS con nosotros mismos.

Y está bueno sentirse decepcionada alguna vez, es una manera de aprendizaje, de crecimiento, de ir alcanzando la madurez. Incluso cuando te enfrentas a algo totalmente inesperado, a algo que nunca nadie, ni tu misma; advertiste, a algo que convenció hasta al más incrédulo. Incluso cuando en vez de culpar, llorar y lamentar; aparecen excusas de todo tipo, razones que tratan de no generar una desestabilización en tu ego, en tu amor propio, en tu autoestima.

Es entonces cuando necesitamos el uso de aquel punto clave (que no aparece fácil, recalco) ese punto tan usado y manoseado y ojala todos lo emplearan correctamente y no como una simple muletilla, ese tan sagrado: YA FUE. Pero ¿realmente ya fue? Que levante la mano quien no dijo más de una vez: YA FUE y siguió esperando cual Pantoja en la ventana. ¿Acaso Paquirri volvió de la muerte alguna vez?

REACCIONEMOS: ¿Creen ustedes que, quien te traiciona, borra y elimina de su vida está pensando: "Me daré unas pequeñas vacaciones, la sacaré de mi vida hoy y mañana la buscaré"? Eso, mis queridos amigos NO EXISTE. El que hoy te deshecho, no te buscará jamás. Y si lo hace, quizás lo decida demasiado tarde o demasiado pronto. Los momentos expiran, los sentimientos cambian a diario. Si decidió irse, ¡NO DECIDIO AMAR!, no te luchó, NO. No eras para él ¿Queremos a alguien que hoy no decidió pero quizás mañana si? ¿Que acaso queremos ser ese eterno comodín?

¡NO! Por Dios, la respuesta tiene y necesitamos que sea un NO. Si se fue, lo perdió, se lo perdió. Y si por obra y gracias de Dios, de la vida o de aquel poder que va mas allá de nuestro entendimiento; retornara; al menos, nos quedaremos con la satisfacción y con la paz que nos dejó el no esperarlo. Mejor dicho y para que lo entendamos claramente (que me incluyo), el que espera; siempre termina perdiendo. Porque nos pasamos la vida entera diciéndonos ¿Y si…? Excluyéndonos de las probabilidades de encontrarnos con mejores oportunidades, excluyéndonos de una vida plena.

2 comentarios:

miguelcrux dijo...

Mmm, estoy pasando por lo mismo. Bueno, nostalgía y ánimo para salir adelante!!

:-)

markin dijo...

Es lo mejor. Para ambos.

Si mientras no le esperas, eres feliz con otro... perfecto.

si mientras no le esperas, vuelve... y se pude: perfecto

Pero si le esperas y no vuelve... pierdes en tu única vida.

En intentar , no hya pierde.

Intentar cuando se sabe el resultado es tonto.

Hay tantas luchas... preparemonos para la lucha adecuada.

chau.