El temor a dejar de ser amada querida o simplemente especial para el otro me agota, me estresa y me vuelve bruta e ineficiente.
Es que ¿Por qué después de una confesión, de la más linda, de la más esperada … esos temores vuelven a aparecer, dejándome inmersa en un síndrome de inestabilidad irreconocible en el que los temores se apoderan de mi razosinio y no me dejan respirar?… no lo entiendo.
Es decir: Lo entiendo… no lo voy a negar, ME CONOZCO… Sé por donde va la cosa… y es que ante tanta atención, condescendencia, amor y cuidado… perder algún porcentaje (quizás minúsculo, comparado con el global ya entregado) de aquel, me empieza a alertar, a golpear… me grita a los oídos: Hey nat, qué pasa, porque no escribe, por que no llama… ¿Es que ya no te quiere?
Llevándome a encarnar al personaje más nefasto y deprimente de una comedia casi trágica en la que el único ganador es mi pasado, cargándolo de más y mayores experiencias desfavorables que me ayudarán (como no) a seguir cayendo en este abismo repetitivo y lastimero en donde sólo sé llorar y perder.
¿Es que acaso no me he dado cuenta que la única que tiene ese poder de elegir soy yo y nadie más que yo? … parece que ya hace mucho tiempo lo olvidé, y eso que hoy quiero, deseo y anhelo (sé que es lo mismo) se me confunde con mi muy repetitiva adicción por el drama... que claro, no hace más que joderme y poner cabe a cada uno de mis intentos…
Entonces me descubro gritándome a mi misma y con lágrimas en los ojos (sí, es que no puedo ir en contra de mi abnegada cursilería) ¡No quiero más drama! Basta de negativismos y frases de dolor, el poder lo tengo yo y a la mierda con mis cojudísimos y rastreros temores de quinta.
Hoy me doy de baja y resucito a la Natalia que sabe elegir...
Es que ¿Por qué después de una confesión, de la más linda, de la más esperada … esos temores vuelven a aparecer, dejándome inmersa en un síndrome de inestabilidad irreconocible en el que los temores se apoderan de mi razosinio y no me dejan respirar?… no lo entiendo.
Es decir: Lo entiendo… no lo voy a negar, ME CONOZCO… Sé por donde va la cosa… y es que ante tanta atención, condescendencia, amor y cuidado… perder algún porcentaje (quizás minúsculo, comparado con el global ya entregado) de aquel, me empieza a alertar, a golpear… me grita a los oídos: Hey nat, qué pasa, porque no escribe, por que no llama… ¿Es que ya no te quiere?
Llevándome a encarnar al personaje más nefasto y deprimente de una comedia casi trágica en la que el único ganador es mi pasado, cargándolo de más y mayores experiencias desfavorables que me ayudarán (como no) a seguir cayendo en este abismo repetitivo y lastimero en donde sólo sé llorar y perder.
¿Es que acaso no me he dado cuenta que la única que tiene ese poder de elegir soy yo y nadie más que yo? … parece que ya hace mucho tiempo lo olvidé, y eso que hoy quiero, deseo y anhelo (sé que es lo mismo) se me confunde con mi muy repetitiva adicción por el drama... que claro, no hace más que joderme y poner cabe a cada uno de mis intentos…
Entonces me descubro gritándome a mi misma y con lágrimas en los ojos (sí, es que no puedo ir en contra de mi abnegada cursilería) ¡No quiero más drama! Basta de negativismos y frases de dolor, el poder lo tengo yo y a la mierda con mis cojudísimos y rastreros temores de quinta.
Hoy me doy de baja y resucito a la Natalia que sabe elegir...
Claro, la familia se queda... ellos te aman incondicionalmente... muy a pesar de resultarles tremendamente annoying.. y los amigos, LOS REALES; te bancan como a nadie, por que sí pues, "...Ellos son así ..."








